Tuesday, May 3, 2011

Datasalt

¡He acabado el Máster en Economía! Ha sido interesante aprender economía, pero finalmente vuelvo al campo de la informática. Eso si, con fuerzas renovadas. Ahora mismo estoy muy motivado con el nuevo proyecto que me traigo entre manos junto con Pere Ferrera: Datasalt


Datasalt es una empresa que se dedicará al tema del Big Data, Hadoop, Cloud Computing y esas historias. Hoy mismo hemos inaugurado el blog de Datasalt en Español y el blog de Datasalt en Inglés.

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Monday, January 31, 2011

La Gran Depresión y la Crisis Actual

La Gran Depresión es un periodo de gran importancia para entender la historia del siglo XX. Las guerras mundiales, el ascenso de gobiernos totalitarios, las tensiones internacionales, todas ellas están íntimamente relacionadas con la Gran Depresión. En ningún otro momento del siglo XX se vivió una crisis de la profundidad y duración de la Gran Depresión. Su posterior estudio arrojo mucha luz sobre las medidas de política económica adecuadas en las crisis. La pregunta que quedaba en el aire era si habíamos aprendido o no la lección.

Y el destino puso a prueba de nuevo a las naciones del mundo. En los albores del siglo XXI una nueva crisis, que amenazaba con dejar pequeña a la Gran Depresión, puso a prueba a los mandatarios de aquí y allá. Sin embargo, en esta ocasión, los dirigentes supieron coordinarse y afrontaron la crisis de modo conjunto, llegando a decisiones consensuadas bajo el paraguas del G-20. Rechazaron tomar medidas unilaterales y proteccionistas. Lucharon contra el pánico financiero, respaldando a los bancos e incluso rescatándoles si era necesario. Protegieron a los parados y pensionistas. No trataron de equilibrar el presupuesto antes de tiempo, e incluso aumentaron el gasto público, en parte debido a los estabilizadores automáticos. Los bancos centrales tomaron medidas, incluso se alejaron de la ortodoxia, para evitar una reducción de la oferta monetaria. Tras 10 meses de crisis, se consiguió invertir la inercia negativa de la economía y por tanto se alejo el fantasma de la Gran Depresión

En definitiva, hemos de congratularnos porque se puede concluir que la sociedad y los políticos aprendimos de los errores del pasado, al menos en esta cuestión. Esperemos que también la crisis actual nos sirva para sacar conclusiones y aprender, y de ese modo conseguir que no se produzcan crisis tan graves en el futuro.

El siguiente documento presenta un análisis de la Gran Depresión, sus causas, y un estudio comparativo con la crisis actual (se puede descargar desde SlideShare):

Friday, December 17, 2010

Beneficios y Perjuicios del Comercio Internacional

Curioseando en los escritos del fallecido Paul Samuelson, premio Nobel de Economía, me he encontrado con dos de sus artículos, uno de 1962 y otro de 2004, en los que revisa las ventajas y desventajas del libre comercio internacional.

Desde que David Ricardo enunciase la ley de la ventaja comparativa, que postula que dos países se pueden beneficiar del comercio aún cuando uno sea superior absolutamente en la producción de todos los productos, prácticamente ha habido cierto consenso entre los economistas a favor del libre comercio.

Esta ley indica que la producción total de los países es superior si explotan el comercio internacional, mediante la producción en cada país de los bienes para los que se tenga ventaja comparativa, es decir, aquellos en los que el coste de oportunidad sea menor. Hay un ejemplo muy bueno con quesos y vino en la wikipedia. Vamos, dicho en pocas palabras, con el libre comercio podemos producir globalmente mucho más de lo que podríamos sin el. Éste es el principal argumento de los economistas para la defensa del libre comercio.

En el articulo "The Gains from International Trace Once Again" de 1962, que viene a ser una revisión de su primer articulo "The Gains from International Trade" de 1939, Samuelson revisa el concepto de ventaja comparativa pero analizándolo desde una perspectiva más amplia. Ya en este articulo se matizan los efectos del comercio internacional. El principal "pero" del comercio internacional tiene que ver con sus efectos redistributivos. En una economía cerrada (sin comercio internacional) con un mercado perfectamente competitivo (sin monopolios, sin información asimétrica, etc) cada individuo recibe como salario la parte de la producción proporcional a su productividad, lo cual me parece un buen punto de partida en la distribución de bienes. Sin embargo, en una economía abierta al comercio, esta distribución se alteraría, y habría beneficiados y perjudicados por el comercio. La pregunta que se hace Samuelson es, ¿Podrían los beneficiados compensar a los perjudicados con transferencias y aún así, salir todos los individuos beneficiados? La idea es sencilla: el comercio internacional altera la distribución, pero si los que ganan transfieren parte de sus beneficios a los que pierden de tal manera que los perjudicados están mejor que sin comercio internacional y los beneficiados también, entonces el comercio internacional será beneficioso también distributivamente. Naturalmente otra cosa es si estas "transferencias ideales" podrían ser llevadas a cabo en la vida real.

La conclusión de Samuelson es que hay escenarios en los que no: aún con transferencias ideales, habría ciertas situaciones en las que grupos de individuos perderían con el comercio internacional. Aún así, su conclusión es que algo de comercio internacional es mejor que cerrarse completamente (autarquía).

En el articulo de 2004 "Where Ricardo and Mill Rebut and Confirm Arguments of Mainstream Economists Supporting Globalization", Samuelson se mete de lleno en el debate sobre los efectos del comercio internacional con la India y China. Y es que hay un gran debate principalmente entre los "no economistas", que temen los efectos de mano de obra de barata y el outsourcing en economías emergentes como China o India sobre el empleo en EEUU; y la corriente dominante de los economistas, que principalmente se fijan en las ventajas que tiene el comercio internacional para la producción.

El artículo es apasionante. Es increible la capacidad didáctica de Samuelson. El articulo oculta todas las posibles complejidades matemáticas para llegar a más lectores, y las deja para los apéndices. La verdad que ha sido un placer leerlo.

Samuelson crea un modelo sencillo de comercio entre China y EEUU, en la que EEUU es 10 veces más productivo en media que China en la producción de 2 productos y tiene ventaja absoluta en la producción de ambos, aunque no relativa. En el primer "acto", Samuelson muestra las ventajas que los economistas vienen defendiendo: la producción total se duplica, y los salarios reales en ambos países aumentan. También demuestra que incluso con un aumento de la productividad por parte de china en el bien en el que tenía ventaja comparativa, ambos países siguen ganando (los salarios reales aumentan en ambos). 1 punto pues, para los economistas defensores del libre comercio.

Segundo "acto". Habitualmente los economistas suponen que los países mejorarán más en aquello en lo que ya tienen ventaja comparativa (manufacturas en China), pero Samuelson propone otro escenario. Imaginemos que China, por un salto tecnológico, mejora mucho en la producción del bien en el que tiene desventaja (por ejemplo, software) en lugar de mejorar más en el que tiene ventaja comparativa (sus manufacturas), de tal manera que China y EEUU llegan a un punto en el que no existe ventaja comparativa en ninguno de los productos (aunque EEUU sigue manteniendo ventaja absoluta en ambos). En este caso, EEUU sufre una bajada de los salarios reales, mientras que en China mejoran. 1 punto en este caso para los "no economistas".

Finalmente Samuelson también pone de relieve el conflicto que el comercio internacional supone entre la eficiencia y el aumento de las desigualdades.

La conclusión final de Samuelson es que es preferible confiar en el comercio internacional - aún cuando pueda haber ciertas situaciones en las que el comercio internacional sea perjudicial - que permitir que ciertos lobbies fijen trabas al comercio en su propio beneficio, pervirtiendo la democracia.

Mi conclusión de tan interesantes lecturas es que como en casi todo, no hay una conclusión clara. Las cosas no son ni blancas ni negras, sino grises. Hay que huir de cualquiera que defienda maximalismos, porque eso es señal de que no esta teniendo en cuenta todos los factores o de que sus conclusiones son sesgadas.

Tuesday, December 14, 2010

El crecimiento ilimitado, la sostenibilidad y la felicidad

En los siguiente párrafos trataré de elaborar varias ideas sobre el funcionamiento actual de las sociedades, intentado determinar cuestiones de importancia que de algún modo frenan o frenarán la consecución de una sociedad más feliz y sostenible. Lo llevaré a cabo analizando las ideas expuestas por Julio García Camarero en el libro “El decrecimiento feliz y el desarrollo humano”.

En esta obra, Julio García Camarero analiza los males que a su juicio asolan actualmente al mundo y propone como principal solución un decrecimiento de los países más desarrollados.

Antes de pasar a comentar la visión que García Camarero expone en este libro, me gustaría poner de relieve la orientación ideológica desde la que el autor realiza su análisis, ya que esta queda patente a lo largo de toda la obra. En el texto aparecen con cierta frecuencia referencias al marxismo y al concepto de plusvalía marxista, dejando traslucir la opinión positiva del autor sobre el marxismo. Para García Camarero, la esencia del marxismo fue traicionada en los diferentes intentos de llevarlo a la práctica que ha habido durante la historia, como es el caso de la antigua URSS y China. Sin embargo, se muestra esperanzado por el “socialismo del siglo XXI”, más democrático, con referencias a Ecuador, Venezuela y Bolivia.

En esta obra se da mucha importancia a la “batalla del lenguaje”. Cree el autor que en esta batalla semántica hay palabras como trabajo que han perdido cierto significado y por ello prefiere cualificarlas con adjetivos, y así por ejemplo prefiere referirse al trabajo-enajenado. Esta es una constante en toda la obra. Desde mi punto de vista esto supone alejarse en cierto modo de la objetividad, puesto que al adjetivar un nombre, esta impregnando inevitablemente a ese nombre de un juicio de valor particular. Con estas prácticas, la obra tiende al adoctrinamiento en lugar de funcionar como vehículo objetivo para la discusión y la reflexión, ya que se hace muy difícil distinguir cuáles son los hechos y cuáles son los juicios de valor que se establecen sobre esos hechos.

La tesis principal de García Camarero es que nos encontramos inmersos en un deteriorante crecimiento económico que genera “… el agotamiento de los recursos naturales, el cambio climático, la explotación y el decrecimiento social del trabajador, con las finalidades de crecer más y lograr una mayor concentración de capitales en cada vez menos manos”. Dicho de modo más simplificado, el actual “crecentismo” no es sostenible y tampoco está aportando una mayor felicidad humana.

Son tres los tipos de crecimiento considerados: el "crecimiento financiero", considerado improductivo y por tanto descartable; el "crecimiento real antropocéntrico", promovido por el neoliberalismo y que considera que los recursos naturales son inacabables; y el "crecimiento real ecocéntrico", propio del pensamiento socialdemócrata, que considera que los recursos naturales son limitados pero que considera que basta con moderar el crecimiento para no agotarlos. Para el autor todos son descartables, ya que en su opinión es necesario un decrecimiento de los países desarrollados. Sin embargo, este decrecimiento no será necesario para los países en desarrollo, ya que se encuentran muy por debajo del límite de la huella ecológica de 1,8 hectáreas.

El autor cita las nueve necesidades humanas propuestas por Max-Neef (2006), que hacen feliz al hombre a medida que se satisfacen mediante los adecuados satisfactores. La necesidad de subsistencia es la única que requiere de bienes materiales, y esta es la única que está cubierta, y con creces, por el crecentismo. Pero este crecentismo está afectando de modo negativo al resto de necesidades que no se están satisfaciendo adecuadamente. Es por esto que el autor solicita fijarse más en nuevos índices más humanos, como el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, y decrecer mientras se crece en la satisfacción de otras necesidades humanas distintas de la subsistencia, consiguiendo a la vez la sostenibilidad.

Comparto con el autor la creencia de que el actual “crecentismo” más tarde o más temprano nos llevará a problemas medioambientales, y que por otro lado, llegados a ciertos niveles de producción que colman las necesidades de subsistencia razonablemente, no parece aumentar la felicidad humana e incluso podría estar disminuyéndola.

García Camarero indica que este decrecimiento se ha de conseguir evitando el consumo de “lo que está de moda”, de “lo que se lleva”, y de “lo que mola”; impidiendo el escalonamiento de la innovaciones realizadas por las compañías “con el único fin de que haya que consumir y producir una mayor cantidad de artefactos”; y por último suprimiendo la obsolescencia planificada, por la cual la duración de los artefactos es reducida intencionadamente para asegurar el consumo futuro de artefactos. El autor reconoce que estas medidas disminuirán fuertemente la producción, pero ello no aumentaría el desempleo pues “habrá que repartir cada vez menos horas de trabajo entre todos y así, precisamente, terminaremos con el desempleo”. La idea es que el mayor automatismo libere de horas de trabajo a los trabajadores, que de este modo tendrán un menor tiempo de “trabajo-enajenado”. También habrá de lograrse una estabilidad demográfica.

Con todo esto empezaremos a ponernos camino del decrecimiento feliz, que nos proporcionará más horas de recreación necesarias para un desarrollo de los nueve satisfactores humanos descritos por Manfred Max-Neef; y, por tanto, conseguiremos un verdadero desarrollo humano

Pero, ¿cuáles considera el autor que son las causas de este crecentismo? García Camarero no me parece muy claro en este punto. A lo largo de la obra se pueden encontrar alusiones al neoliberalismo o a los “fundamentalistas del mercado”, a las grandes corporaciones, al marketing salvaje, al comportamiento del individuo desinformado, a la “globalización gringa”, a la oligarquía del capital, a la obsolescencia planificada, etc.

Y es precisamente con este punto con el que más discrepo. Suena todo demasiado a teoría de la conspiración. Y no quiero pecar de ingenuo. Se perfectamente que hay intereses a menudo ocultos que presionan para su propio beneficio y que en muchas ocasiones no actúan éticamente. Como muestra basta lo destapado en estos días por Wikileaks. Pero me da la impresión de que García Camarero no ha conseguido determinar las verdaderas fuerzas que nos convierten en yonquis del crecimiento. Trataré de exponer a continuación mi opinión al respecto.

Una vez se establecen una reglas y límites implícitos o explícitos, acordados por la sociedad y aceptados como justos, el hombre, en ejercicio de su libertad tratará de mejorar. Ese deseo de mejora llevará a muchos de los hombres (más o menos emprendedores) a tratar de mejorar su posición relativa en la sociedad de un modo que se puede considerar justo, esto es, acatando las reglas establecidas. Mi tesis es que el crecimiento es algo que surge espontáneamente del comportamiento individual y en libertad del ser humano. Es decir, en cierto modo surge la competencia. Esta sería por tanto la fuente primaria del crecimiento. Con esto no quiero decir que no pueda existir la cooperación entre los hombres. Todo lo contrarío, la cooperación también es algo común en el comportamiento del ser humano. Ambas, la competencia y la cooperación han de subsistir al mismo tiempo y en un equilibrio razonable.

Pero que el crecimiento surja espontáneamente del ejercicio de la libertad no implica que este crecimiento deba ser insostenible. Esto, según el autor, me colocaría entre los que creen en un “crecimiento real ecocéntrico”, pero con matices. Primero, considero que para conseguir un verdadero desarrollo sostenible hay que dejar de aumentar el consumo total de recursos naturales. ¿Cómo puede entonces haber un crecimiento? Mediante el aumento de la calidad y no de la cantidad. Los países y sociedades pueden continuar creciendo siempre que usen las mismas cantidades de recursos y que estas sean las adecuadas. Ese crecimiento redundará en mejores productos y servicios sin dañar más el medio ambiente. Para poder llevar a la práctica esta idea hace falta investigar y desarrollar nuevos métodos de contabilidad nacional que permitan contabilizar tanto el crecimiento en cantidades como el crecimiento en calidades de modo efectivo.

Pero en mi opinión hay una segunda fuente secundaria por la cual los países desarrollados son adictos al crecimiento. Actualmente la fuente más importante de distribución de bienes y servicios es el empleo. Los empleados trabajan y por ello consiguen un salario, habitualmente su única fuente de ingresos, que les permite acceder a los productos. En esta situación, un aumento del desempleo provoca verdaderos dramas en una sociedad. En casos de crisis, cuando hay decrecimiento y, por tanto, crece el desempleo, se desarrolla una extrema presión de la sociedad sobre sus gobiernos para generar empleo. Y el gobierno sabe que la manera más eficiente conocida de generar empleo es crecer, más aún en el caso de economías abiertas en las que los empleados compiten directamente con otros países donde la mano de obra es más barata. Y para crecer hay que consumir. De ahí que se fuerce al consumismo con las herramientas de las que dispone: política monetaria y fiscal.

Si queremos desengancharnos de lo que el autor denomina “crecentismo” necesitamos alguna manera de mejorar la distribución en casos de decrecimiento o de crecimiento bajo. En esos casos, la necesidad de mano de obra decrece y el mercado laboral no se ajusta adecuadamente, pues tiende a crear paro en lugar de a bajar salarios y mantener a todos con trabajo. Por otro lado, un aumento del automatismo que hiciese menos necesaria la mano de obra sería mal vista por la sociedad, porque no implicaría una bajada general del trabajo necesario por todos, sino un mantenimiento de la jornada para unos empleados y el paro para los que ya no son necesarios. Sin embargo, el automatismo es algo deseable. Reduce la necesidad de mano de obra mientras que proporciona los mismos bienes, liberando al hombre para otras tareas, bien sean productivas o de ocio.

Por ello me parece necesaria la consecución de un mercado laboral y de ocio más dinámico. Mi propuesta es la siguiente: un impuesto lo suficientemente alto al trabajo cuya recaudación sea repartida entre los que están ociosos. Si hay mucha gente trabajando, la remuneración del ocio será alta y por tanto será más atractivo reducir la jornada laboral. Por el contrario, si hay poca gente trabajando, la remuneración del ocio será más baja y necesitarás trabajar para poder subsistir. Este sistema sería anticíclico. En las crisis la remuneración del ocio bajaría e incentivaría el trabajo. En el punto álgido del ciclo la remuneración del ocio aumentaría y se retendría algo el crecimiento. Pero la mayor ventaja del sistema sería la de permitir beneficiarnos del automatismo y liberarnos más horas de ocio, ya que no habría tanta necesidad de la “obsolescencia planificada”, lo cual nos permitiría un mayor desarrollo personal mediante un aumento de nuestras capacidades en el sentido definido por Amartya Sen.

Naturalmente lo anterior es utópico. En el mundo actual, donde los países son economías abiertas que practican la libre competencia, ningún país puede permitirse un sistema así. Si lo intentasen aisladamente sólo conseguirían un gran empobrecimiento ya que perderían competitividad exterior, y no podrían sostener el sistema.

Se podría argumentar que lo que hay que hacer es cerrarse al comercio exterior. Pero en ese caso nos empobreceríamos aún más. ¿Acaso estamos dispuestos a prescindir de la tecnología que proviene de Estados Unidos, Alemania, Japón, etc? ¿De sus manufacturas? No nos engañemos, el comercio internacional reporta muchos beneficios.

Pero entonces, ¿es que no hay ninguna manera de conseguirlo? Mi opinión es que tan sólo se podría conseguir mediante una política cooperativa entre los países, de modo que todos estableciesen de modo coordinado (cada uno al ritmo que le corresponda) ambas medidas: el nuevo mercado laboral y de ocio; y los límites al crecimiento en cantidades. Pero no veo que sea posible con la actual arquitectura política mundial. Creo que tenemos un importante déficit de sistemas de gobernanza globales que representen a todos los ciudadanos del mundo y que puedan establecer reglas generales y cooperativas, aún cuando alguna de ellas puede perjudicar la posición relativa de algún país. Probablemente sea una utopía, pero creo que una de las principales luchas que hemos de librar ha de ser la de lograr un especie de gobierno mundial democrático que tenga el poder de establecer límites a las desmesuras que se dan a nivel planetario. La Unión Europea podría ser vista como un primer experimento en este sentido.

En definitiva, creo que el ensayo de Julio García Camarero no tiene el enfoque adecuado. No analiza con precisión las causas del crecentismo y desvía la discusión de un camino que permita avances reales, aún cuando comparto con el autor la imposibilidad de un crecentismo ilimitado.

Friday, December 3, 2010

Capital Social, Crecimiento y Desarrollo

¿Qué significa desarrollo o cuando se puede decir de una colectividad que es una “sociedad desarrollada”? No es en absoluto sencillo. ¿Es el crecimiento sinónimo de desarrollo? ¿Es el crecimiento lo único que importa?

Para tratar de tener más claras estas cuestiones, he analizado el artículo de Asimina Christoforou (2006) “Social Capital, Economic Growth and Human Development: An Empirical Investigation Across European Countries”. Más abajo puedes ver el analisis y sus conclusiones, e incluso descargarlo en pdf.

Saturday, October 23, 2010

Impuesto a la Energía en Holanda para reducir la emisión de gases de efecto invernadero

Recientemente he tenido la oportunidad de analizar el paper Energy Taxes in the Netherlands: What are the Dividends? de Marinus H.C. Komen y Jack H.M. (1998).

En 1996 se introdujo en Holanda un impuesto a los pequeños consumidores de energía con la intención de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así combatir el cambio climático. Los legisladores no se quedaron ahí, y propusieron el "reciclado" de la recaudación para reducir los impuestos al trabajo, con el objetivo de conseguir el llamado doble dividendo: no sólo reducir el impacto ambiental, sino reducir las ineficiencias de la economía aumentando así el bienestar y/o el empleo.

Los autores del paper tratan de analizar cual podría ser el impacto del citado impuesto usando un modelo de la economía holandesa . Se trata de un modelo de equilibrio general aplicado (AGE) calibrado usando datos de la economía de 1990.

Si te interesan los resultados y cuales son las razones por las que se decidió que fuese un impuesto a los pequeños consumidores de energía en lugar de tasar a todos los consumidores, o a los grandes consumidores, puedes mirar los detalles en la presentación que he realizado y que puedes ver aquí abajo:

Thursday, July 29, 2010

FlumeJava: Easier way for writing map-reduce chains

Some Google guys have recently published a paper about a Java library for helping on developing and optimizing chains of map-reduce jobs. It is called FlumeJava.

The library is very interesting. From my view, it is clear that it simplifies developing on map-reduce. Instead of hand writing your jobs and chaining them manually, it lets you define your computations using some java syntax with the help of some immutable collections, and leaves the library the responsibility to find the best execution plan.

You get your code splitted in several pieces of code when you develop using standard map-reduce jobs. That makes the code fragmented and less clear. FlumeJava allows you to keep your business logic closer.

Well, let’s see if that amazing Hadoop guys implement something similar for the community.

UPDATE (2010-11-12): The amazing Hadoop guys has started to move. Ted Dunning has created Plume, the "Hadoop FlumeJava". My friend Pere Ferrera is also colaborating with the Plume development.