Tuesday, May 18, 2010

España, Crisis y Productividad

Me he encontrado con un magnífico estudio de Rafael Doménech llamado “La Evolución de la Productividad en España y el Capital Humano” donde se analizan los factores principales del crecimiento en España en los últimos 45 años desde una perspectiva comparada. Me han resultado especialmente esclarecedores un par de gráficos en los que se representa la descomposición de la tasa de crecimiento del PIB per cápita en España y EEUU:


(pinchar en los gráficos para ampliar)

Lo primero es definir una serie de conceptos para poder entender correctamente los gráficos:
  • PIB: Producto Interior Bruto. Medida más habitual de la “riqueza” de un país generada en un año.
  • H: Total de horas trabajadas por todos los trabajadores en el país.
  • Ld: Trabajo demandado: Número de personas con trabajo en el país.
  • Ls: Oferta de trabajo: Número de personas con trabajo o que están buscando trabajo en el país. Es decir, es la población activa o fuerza laboral.
  • L(15-64): Número de personas cuya edad está entre 15 y 64 años. Es decir, población en edad de trabajar en el país.
  • L: Población del país.
Y ahora veamos que significa cada cociente:
  • PIB/L: PIB per capita. Cantidad de la “riqueza” del país generada en el año que correspondería a cada ciudadano si se repartiese toda por igual. Tiene mayor interes que el PIB ya que al fin y al cabo lo que nos interesa es el crecimiento en la riqueza de los individuos.
  • PIB/H: PIB por hora trabajada. Medida de la productividad del trabajo.
  • H/Ld: Número de horas trabajadas por cada trabajador, en media.
  • Ld/Ls: Tasa de empleo: Ratio entre número de trabajadores ocupados y la población activa. Equivalente a (1 – tasa de paro).
  • Ls/L(14-64): Tasa de actividad: Proporción de individuos que quieren trabajar (población activa) de la población en edad de trabajar.
  • L(14-64)/L: Cociente entre la población en edad de trabajar y la población total.
Pasemos a comentar los gráficos. Es importante señalar que los gráficos contienen datos hasta 2007, por lo tanto son datos anteriores a la crisis que estamos actualmente viviendo.

La línea gris en cada gráfico indica la evolución de la tasa de crecimiento de PIB per capita en cada año. Así por ejemplo ésta creció un 4% en 1972, menos del 1% en 1981 y aproximadamente el 2,5% desde 1995.

Cada una de las barras indica cuanto contribuyen a ese crecimiento la productividad (PIB/H), las horas por trabajador ocupado (H/Ld), la tasa de empleo (Ld/Ls), la tasa de actividad (Ls/L(14-64)) y la tasa de población en edad de trabajar (L(14-64)/L). Es decir, la tasa de crecimiento del PIB per capita un año dado es la suma de todas las contribuciones a ese crecimiento, es decir, la suma de todas las barras.

El gráfico para España refleja muy bien los tremendos cambios a los que se ha visto sometido el país. Se observa como en los años de la transición el crecimiento cae pero no debido a una disminución de la productividad, sino a una disminución de las horas trabajadas, aumento del desempleo y disminución de la población activa. El crecimiento per capita no alcanza a la productividad hasta 1987.

Pero el periodo que más me llama la atención es el que se inicia en 1995. En el podemos ver como las altas tasas de crecimiento, del 2,5%, están sustentadas principalmente por el aumento de la población activa, debido a la inmigración y a la incorporación de la mujer en el mercado laboral, y por el descenso del paro. Sin embargo, el aumento en la productividad en ese periodo fue muy baja.

Si tenemos en cuenta que ni la población activa ni la tasa de empleo pueden crecer indefinidamente (como son una proporción, su tope es 1), se hace evidente que este patrón de crecimiento no se iba a poder mantener si el aumento de la productividad se mantenía en esos números.

De ahí que se haya insistido tanto en los últimos años desde tantos organismos, sectores e instituciones en que España tenía que mejorar su productividad. Ahora bien, no nos hagamos trampa. ¿Qué significa aumentar la productividad?

Un aumento en la productividad sería un aumento en el PIB por hora trabajada. Un error común sería pensar que lo que ocurre es que los Españoles no se esfuerzan lo suficiente en su trabajo. Esto sería un error, ya que la productividad se ve afectada por muchos otros factores, no únicamente por lo eficientes que sean los trabajadores en el trabajo.

La productividad se ve afectada principalmente por la eficiencia y la competitividad. Un aumento en la eficiencia de los procesos de producción de bienes y servicios aumentan la productividad. Estos aumentos pueden venir por el uso de una nueva tecnología o innovación, por una mejora en la gestión, o por un mayor esfuerzo de sus trabajadores. Naturalmente los mayores aumentos en la eficiencia son los causados por la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías.

Por otro lado también se ha de ser más competitivo. Cuanto más competitivo se sea, más cuota de mercado se obtendrá y por tanto mayor será el aumento del PIB. Se puede ser más competitivo de varias maneras: aumentando la productividad, desarrollando productos innovadores o reduciendo los costes.

Una manera de aumentar la competitividad es la reducción de los costes salariales. Un efecto secundario podría ser un aumento en la productividad si el aumento de las ventas por la reducción de los precios es mayor que la perdida del consumo fruto de la disminución del poder adquisitivo de los trabajadores. Un efecto parecido se obtenía devaluando la moneda, pero ahora que estamos en el Euro no contamos con esta herramienta.

En definitiva, el gráfico deja claro que tenemos que cambiar de modelo de crecimiento y tratar de alcanzar un patrón de crecimiento de productividad estable más parecido al que se observa en EEUU.

Ahora bien, no olvidemos que alcanzar ese nuevo modelo es responsabilidad de todos. Ni el gobierno ni las instituciones tienen en su mano la varita mágica que de un día para otro cambie el modelo productivo. Será el espíritu emprendedor de ciertos individuos el que consiga crear el Google español, la empresa de energía renovables del fututo y muchas otras compañías que finalmente funcionen como nuevo motor de la economía española. Hasta entonces, estaremos abonados a recortes varios, sacrificios y ajustes de cinturón.